¿Qué es la dispepsia funcional?

Dispepsia

Se conoce como dispepsia a la indigestión. Las personas con dispepsia pueden experimentar una sensación de hinchazón, acidez estomacal, náuseas o eructos. La dispepsia es un síntoma o complicación común de otras afecciones digestivas como la gastritis y la enfermedad por reflujo gastroesofágico [1].

Si la dispepsia surge repentinamente, especialmente en personas mayores, se considera un signo potencial de enfermedades más graves. Si sufres una indigestión inexplicable, especialmente si surgió repentinamente, te recomendamos que consultes con tu médico lo antes posible.

Dispepsia Funcional.

La dispepsia funcional (o indigestión funcional) es una dispepsia sin evidencia de enfermedad o afección subyacente. Algunos estudios han mostrado evidencia de una mayor actividad de las células inmunes en el tejido digestivo de las personas con esta afección pero se desconocen las implicaciones de esta actividad [23456].

También hay desacuerdo sobre la estrategia de tratamiento adecuada para la dispepsia funcional. Los tratamientos para esta afección varían desde remedios herbales hasta procinéticos (medicamentos que aceleran el vaciado del estómago) y antidepresivos para los síntomas psicológicos.

La dispepsia puede surgir sola o como un síntoma de una afección subyacente. Cuando no hay una condición subyacente aparente, se llama dispepsia funcional.

¿Cómo se diagnostica la dispepsia funcional?

La mayoría de los casos de dispepsia son diagnosticados por un médico que revisa el historial médico y los síntomas del paciente. La dispepsia puede ser causada por ciertos medicamentos o por el humo del tabaco, y se tendrán en cuenta estos factores de riesgo.

Es probable que el médico también realice un examen físico, durante el cual puede verificar si hay hinchazón, sonidos inusuales en el intestino, sensibilidad y coloración amarillenta de los ojos o la piel [7].

Si la dispepsia se considera un posible síntoma de una afección más grave (que puede incluir reflujo gastroesofágico, gastritis, úlceras o incluso algunos tipos de cáncer), tu médico puede ordenar una serie de pruebas [8].

Pruebas de laboratorio.

Si tu médico sospecha una infección por H. pylori, es probable que solicite análisis de sangre, pruebas de aliento con urea o pruebas de heces.

Una prueba de aliento con una concentración de CO2 más alta de lo normal indica infección por H. pylori, mientras que la muestra de heces se analiza directamente para detectar la presencia de la bacteria [9].

Endoscopia digestiva alta.

Los procedimientos endoscópicos usan una cámara pequeña y una luz para inspeccionar visualmente los tejidos enfermos. Para verificar si hay gastritis, la endoscopia se realiza típicamente introduciendo la cámara por el esófago y llegando al estómago [10].

En este momento, el médico puede usar el endoscopio para tomar una pequeña muestra de tejido (una biopsia) para análisis de laboratorio.

¿Qué se recomienda para la dispepsia?

Asegúrate de seguir todas y cada una de las recomendaciones de tu médico, que pueden incluir o no terapias y estrategias descritas aquí. Nunca sigas ninguna de las siguientes estrategias en lugar de lo que tu médico te recomienda o receta.

Intervenciones dietéticas.

Dependiendo de tu situación particular, tu médico puede recomendarte cambios en la dieta. Antes de realizar cambios significativos o radicales, asegúrate de consultarlo con tu médico para evitar deficiencias nutricionales u otras consecuencias inesperadas.

Evitar los alimentos desencadenantes.

Muchas personas indican que ciertos alimentos agravan o alivian los síntomas de dispepsia. Si experimentas síntomas después de comer ciertos alimentos, te recomendamos que se lo comentes a tu médico.

Algunos alimentos desencadenantes pueden ser [11]:

  • Bebidas carbonatadas (refrescos).
  • Café.
  • Legumbres.
  • Carne procesada.
  • Carne de vaca.
  • Pasta.
  • Naranjas.
  • Cebollas.
  • Mayonesa.
  • Repollo.
  • Cereales integrales.

No elimines alimentos de tu dieta sin la indicación de tu médico debido al riesgo de sufrir deficiencias nutricionales.

Más comidas y más pequeñas.

A los pacientes con dispepsia funcional se les recomienda realizar muchas comidas pequeñas al día (cinco o seis) en lugar de dos o tres comidas grandes.

Al consumir menos alimentos, es menos probable que ejerza una presión excesiva sobre el estómago, lo que puede reducir la intensidad y frecuencia del dolor gástrico y otros síntomas.

Manejo del estrés.

Es ampliamente reconocido que el estrés psicológico y la enfermedad digestiva están relacionados, por ello se cree que el estrés puede causar o empeorar la dispepsia. De este modo, un elemento importante para tratar casi cualquier caso de dispepsia es minimizar el estrés [121314].

Un estudio con 30 personas con dispepsia funcional demostró que una mayor cooperación entre médicos y psicológos condujeron a mejores resultados para los pacientes.

Si tu médico cree que estás en riesgo de sufrir problemas de salud mental como ansiedad o depresión, puede recomendarte un terapeuta o psiquiatra que pueda ayudarte con una terapia cognitivo conductual o recetarte los medicamentos apropiados.

Suplementos para la dispepsia.

Parece que ciertas sustancias pueden ayudar a aliviar los síntomas de la dispepsia. A pesar de ello, nunca las uses en lugar de lo prescrito por tu médico.

Anís.

El anís (Pimpinella anisum) es una planta de flores aromáticas con muchos usos culinarios y medicinales. Se ha utilizado en la medicina tradicional para aliviar los síntomas de la menopausia, aumentar la producción de leche, mejorar la libido, mejorar la digestión, reducir los síntomas de la depresión y refrescar el aliento [1516].

En un ensayo con 107 pacientes, tomar anís en polvo (9 g al día durante 4 semanas) mejoró los síntomas de dispepsia funcional (indigestión) en comparación con el placebo. El anís mejoró todos los síntomas, excepto las náuseas y los vómitos [17].

Alcachofa.

El extracto de alcachofa se obtiene de las plantas de la alcachofa (Cynara scolymus) o cardo (Cynara cardunculus). Históricamente se ha usado para tratar problemas estomacales, gota y diabetes [18].

En 2 ensayos clínicos con más de 700 personas con indigestión, el extracto de hoja de alcachofa oral mejoró los síntomas y la calidad de vida. El extracto fue especialmente efectivo para aliviar la hinchazón y reducir la flatulencia. Sin embargo, fue poco más efectivo que el placebo para reducir el dolor y las náuseas causadas por la indigestión [1920].

Una mezcla comercial de extracto de hoja de alcachofa, ácido clorogénico, extracto de raíz de diente de león, inulina, rizoma de cúrcuma y aceite esencial de romero también alivió los síntomas de indigestión en un ensayo clínico en más de 300 personas [21].

En un pequeño ensayo con 11 voluntarios sanos, una combinación estandarizada de extractos de alcachofa y jengibre para la indigestión estimuló el vaciado del estómago [22].

La cinarina, un compuesto natural que se encuentra en la alcachofa, estimula la producción de bilis. Esto ayuda a acelerar el movimiento intestinal y favorece la digestión de las grasas y la absorción de vitaminas [23].

El extracto de alcachofa se encuentra entre los suplementos mejor estudiados para la dispepsia, pero los estudios más grandes descubrieron que solo era un poco más efectivo que el placebo.

Goma de masilla.

La goma de masilla es un tipo de resina obtenida del tronco y los tallos de un arbusto de hoja perenne (Pistacia lentiscus var. Chia). Tradicionalmente, la goma de masilla se ha utilizado durante miles de años en el Mediterráneo como un remedio natural para la curación de heridas, el alivio del dolor y diversos trastornos intestinales.

En un ensayo clínico con 148 personas con indigestión, 350 mg de goma de masilla, tomados 3 veces al día, redujeron los síntomas de indigestión, como el dolor de estómago, la acidez estomacal y el dolor en la parte superior del estómago [24].

Enzimas de origen vegetal.

Las enzimas digestivas son un grupo de proteínas que descomponen los nutrientes grandes en compuestos más pequeños y de absorción más fácil.

El cuerpo humano produce muchas enzimas digestivas en el páncreas, necesarias para descomponer y absorber nuestros alimentos. Sin embargo, algunas personas usan enzimas suplementarias para mejorar la digestión, aliviar la inflamación, reducir las infecciones intestinales y disminuir el dolor, entre otros síntomas [25262728].

En un estudio de 11 semanas con 51 personas con indigestión, la bromelina junto con aceites esenciales, bicarbonato de sodio y alginato de sodio, favorecieron evacuaciones intestinales normalizadas, además de reducir gases e hinchazón y mejorar la digestión en general [29].

En estudios clínicos con más de 80 personas con una mayor ingesta de proteínas, los suplementos de proteasas (extraídas de Aspergillus) aumentaron la absorción de proteínas y mejoraron los niveles de grasa en la sangre [3031].

Mezcla de hierbas amargas.

Los amargos digestivos incluyen hierbas o suplementos con un sabor amargo. Su amargura estimula los jugos digestivos para ayudar al cuerpo a superar problemas intestinales como indigestión, hinchazón, acidez estomacal, náuseas… Se han utilizado varios tónicos amargos durante cientos de años en todo el mundo para promover la salud digestiva.

Dispepsia

 

Medicamentos para la dispepsia.

Si tu médico te diagnostica dispepsia y determina que presentas una causa subyacente más grave (como infección por H. pylori, gastritis o reflujo gastroesofágico), puede recetarte medicamentos para resolver estos problemas.

Los antiácidos son, a menudo, la primera línea de defensa contra la dispepsia. El carbonato de calcio y el hidróxido de magnesio se consideran efectivos para la dispepsia no ulcerosa (funcional). Sin embargo, es recomendable hablar con tu médico antes de tomarlos, para evitar efectos adversos o interacciones inesperadas [3233].

La FDA también aprobó el fosfato de aluminio como ingrediente de los antiácidos. El fosfato de aluminio solo puede representar el 25% del total de ingredientes activos de un antiácido y se recomienda a las personas que no consuman más de 8 g de fosfato de aluminio al día [34].

Algunos otros medicamentos recetados para tratar la dispepsia incluyen [35]:

  • Antibióticos: Si tu resultado es positivo para H. pylori.
  • Inhibidores de la bomba de protones: Para reducir la producción de ácido estomacal.
  • Antihistamínicos H2: Para disminuir la secreción de ácido estomacal.
  • Procinéticos: Para ayudar al estómago a vaciarse más rápidamente.
  • Antidepresivos o ansiolíticos: En casos de enfermedad mental.
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