ANTIINFLAMATORIOS

El dolor se define como una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada con una lesión presente o potencial de los tejidos o descrita en función de dicho daño tisular.

Esta definición indica que el dolor es una sensación compleja, que tiene múltiples componentes sensorial/discriminativo, indica la localización, la calidad, la intensidad y las características fijas del dolor.

Un segundo componente cognitivo/evaluador, mediante el cual el individuo le da significado a la sensación dolorosa, y por último un componente afectivo/emocional que refleja las consecuencias individuales del dolor, como por ejemplo, el temor a que éste sea consecuencia de una enfermedad grave, la amenaza de que le impida realizar su trabajo, etc.

En esta definición destaca también la posibilidad de que el dolor sea una consecuencia de una lesión potencial de algún tejido, es decir, que puede existir dolor en ausencia de daño orgánico evidente. En estos casos, que se desconocen los mecanismos que originan el dolor, se considera de origen central o psicológico.

Tratamiento del dolor.

El tratamiento analgésico se basa en los siguientes fármacos:

Analgésicos antiinflamatorios: Derivados o análogos del metamizol o AINE, reduce la inflamación a la vez que reduce el estímulo doloroso. Son los más utilizados.

Opiáceos derivados de la morfina: Se emplean en dolores agudos y en cuadros crónicos severos.

Antidepresivos: Inicialmente usados para tratar la depresión que acompaña algunos cuadros dolorosos, tiene cierto efecto analgésico y ayudan a conciliar el sueño.

Antiepilépticos: Son efectivos para dolores causados por neuralgias.

Corticoides: Sirven para reducir la inflamación de los órganos afectados.

Clasificación de los analgésicos.

Medicamentos de primer escalón.

El paracetamol es un potente analgésico. Dosis de 650 mg ó 1 gramo cada 8 horas. Su mayor efecto adverso es la toxicidad hepática (lesión aguda del hígado), que puede ocurrir cuando hay un consumo frecuente de dosis diarias superiores a 4 gramos diarios.

El metamizol tiene una acción analgésica y espasmolítica. Dosis habitual de 575mg cada 6/8 horas. Algunos de los efectos adversos son la disminución de la presión arterial, agranulocitosis, lesiones gástricas o aturdimiento.

Los antiinflamatorios no esteroideos (abreviados AINE) son un grupo variado y químicamente heterogéneo de fármacos principalmente antiinflamatorios, analgésicos y antipiréticos, por lo que reducen los síntomas de la inflamación, el dolor y la fiebre, respectivamente. Todos ejercen sus efectos debido a la inhibición de la enzima ciclooxigenasa.

Los antiinflamatorios naturales, segregados por el propio organismo, son derivados de los corticoides, sustancias de origen esteroideo de potente acción antiinflamatoria pero con importantes efectos secundarios.

En oposición a los corticoides, el término “no esteroideo” se aplica a los AINE para recalcar su estructura química no esteroidea y la menor cantidad de efectos secundarios. Como analgésicos se caracterizan por no pertenecer a la clase de los narcóticos y actuar bloqueando la síntesis de prostaglandinas.

El AINE más conocido es el ácido acetilsalicílico y le acompañan una gran variedad de ácidos orgánicos, incluyendo derivados del ácido propanoico (como el ibuprofeno y naproxeno), derivados del ácido acético (como la indometacina) y ácidos enólicos (como el piroxicam), todos competidores del ácido araquidónico por el sitio activo de la ciclooxigenasa.

A partir del año 2012 el paracetamol se excluye de los AINE, por su poca/nula acción antiinflamatoria. La dosis de un AINE va a variar según su principio activo.

El efecto adverso más común de los AINE es la toxicidad gastrointestinal causando dispepsia, ardor, vómitos, estreñimiento, náuseas, flatulencias, dolor abdominal o, en los casos más graves, úlceras y toxicidad hepática y renal, la cual es más común en pacientes de mayor edad.

Medicamentos de segundo escalón.

La codeína o metilmorfina es un alcaloide que se encuentra de forma natural en el opio. Se utiliza con fines médicos como analgésico, sedante y antitusígeno. También se le considera un narcótico.

La codeína es un compuesto que al pasar por el hígado se convierte en morfina pero, debido a su baja velocidad de transformación, es mucho menos efectiva y potente como analgésico y sedante que la morfina. Se toma en forma de comprimidos, en forma líquida como jarabe para aliviar la tos o por vía parenteral.

La codeína es útil para aliviar dolores moderados y no tiene los mismos riesgos que la morfina de provocar dependencia o tener efectos adversos, como son náuseas, mareos, vértigos, somnolencia, retención urinaria e hipotensión. En dosis altas y por períodos de tiempo prolongados puede producir depresión respiratoria.

El tramadol es un analgésico de tipo opioide que alivia el dolor actuando sobre células nerviosas específicas de la médula espinal y del cerebro.

Su comportamiento es atípico comparado con otros opioides del tipo de la morfina, ya que a pesar de tener un agonismo relativamente débil sobre los receptores opioides, su efecto analgésico también se debe a su acción en el sistema de neurotransmisores, ya que inhibe la recaptación de serotonina y norepinefrina.

Los efectos adversos más destacados son las alteraciones cardiovasculares como palpitaciones, taquicardia o hipotensión postural. Las alteraciones más frecuentes del sistema nervioso son mareos, somnolencia y cefaleas.

Medicamentos de tercer escalón.

La morfina es una potente droga opiácea usada frecuentemente en medicina como analgésico. Se suele recetar cuando el dolor es de moderado-alto a severo. Sus efectos adversos más frecuentes son estreñimiento, sequedad de boca, náuseas, vómitos, astenia, sudoración y confusión con obnubilación, sobre todo al inicio del tratamiento.

Los coanalgésicos son una serie de medicamentos que se pueden utilizar con los analgésicos de los demás escalones y algunos de ellos son el tratamiento de elección en algunos tipos de dolor. Los más frecuentes son corticoides, antidepresivos, anticonvulsionantes, relajantes musculares y anestésicos locales.

Mejores antiinflamatorios

Otros tratamientos para el dolor.

Además de los fármacos mencionados anteriormente, el dolor puede tratarse de otras formas:

Vitaminas del grupo B.

Éstas vitaminas normalmente se suelen recomendar para todo tipo de dolores que provengan de la espalda, como ciáticas, lumbalgias…

Las vitaminas B1, B6 y B12 en dosis terapéuticas participan en el metabolismo de neurotransmisores y en la síntesis de mielina, inhibiendo la transmisión medular del estímulo doloroso.

Proporcionan un mayor alivio del dolor, mejoran la movilidad y permiten una recuperación más temprana al utilizarse combinadas con AINEs orales. Estas
combinaciones son muy útiles porque permiten disminuir la dosis y la duración del tratamiento con antiinflamatorios. Por lo tanto, permite acortar el tratamiento con AINEs orales, reduciendo los potenciales efectos adversos.

El tratamiento no debe superar las dos semanas de duración, aunque se podrá prolongar más de dos semanas bajo criterio médico.

Prendas ortésicas.

A día de hoy existe un amplio catálogo de productos ortopédicos y éstos se recomendarán dependiendo de la zona afectada y patología. Podemos encontrar fajas, muñequeras, tobilleras, coderas, musleras, etc.

Normalmente se recomiendan cuando es un dolor producido por una contusión o inflamación de la zona afectada.

Terapias de frío y calor.

En este apartado es muy importante saber cómo y cuándo recomendar cada una de ellas.

Terapia de frío (Denominada también crioterapia).

Tiene como objetivo la reducción de la temperatura del organismo. Ésta disminución lleva consigo una serie de efectos fisiológicos beneficiosos en diversas patologías.

Efectos:

  • Disminución de la temperatura y metabolismo tisular.
  • Disminución del flujo sanguíneo.
  • Disminución de la inflamación y edema.
  • Efecto anestésico.

Se utiliza cuando ha habido una lesión o un traumatismo en el mismo instante.

Su uso está recomendado en el tratamiento de dolores de cabeza, esguinces, inflamaciones, contusiones, contracturas, dolores dentales…

Existen varias formas de aplicarlo, como por ejemplo las bolsas de frío, geles de frío, spray o compresas reutilizables.

Terapia de calor (Denominada termoterapia).

Se utiliza cuando ya han transcurrido 72 horas desde que se ha producido la lesión. Se recomienda en esguinces, contusiones, distensiones,… Tiene leves propiedades curativas y actúa relajando la tensión espasmomuscular.

Efectos:

  • Aumento de la distensibilidad de los tejidos colágenos.
  • Disminuye la rigidez articular.
  • Reduce el espasmo muscular.
  • Aumenta el flujo sanguíneo.

Sus indicaciones son en afecciones dolorosas, contracturas y dolores musculares, rigidez en articulaciones, proceso antiinflamatorio crónico y reumatismo crónico. Algunos de sus productos son las bolsas de agua, almohadillas eléctricas y los geles de calor.

Cremas antiinflamatorias y analgésicas.

Existen muchas referencias de cremas antiinflamatorias que ayudan a aliviar el dolor de la zona afectada y a bajar la inflamación.

Las más recomendadas son las cremas que contienen ibuprofeno, diclofenaco, piketoprofeno, etofenamato,… O con principios naturales como la árnica, harpagofito, melaleuca,…

Parches de calor.

Existen unos parches de calor que ayudan a reducir el dolor y los puedes llevar puestos durante 8 horas. Te ayudarán a poder realizar tus tareas diarias en caso de que no tengas que hacer reposo.

Test del dolor.

Existe un test del dolor que con unas preguntas básicas nos ayuda a recopilar información sobre el tipo y grado de dolor que sufre cada persona. Ésto nos va ayudar a poder recomendar un correcto tratamiento o incluso un tratamiento alternativo al prescrito por el médico.

  1. Sueño. ¿Te impide el dolor conciliar el sueño o te despierta de madrugada o antes de lo previsto?
  2. Estilo de vida. ¿Afecta el dolor a tus actividades habituales, de modo que tienes que cambiar tu rutina?
  3. Estado de ánimo. ¿Cómo te encuentras?
  4. Actividad física. ¿Puedes caminar de manera continua durante 30 minutos o realizar otro tipo de ejercicio físico?
  5. Medicamentos. ¿Te tomas la medicación tal como te fue prescrita por el facultativo? ¿O bien tomas más o menos medicación de la prescrita inicialmente?
  6. Efectos adversos. ¿Sufres efectos secundarios como consecuencia del tratamiento?
  7. Cambios en el tiempo. ¿Cómo te afectan? ¿Sientes más o menos dolor según el tiempo?

Con estas breves preguntas recopilamos mucha información para poder recomendar.