ANTICONCEPTIVOS

Actualmente disponemos de una gran variedad de métodos anticonceptivos que se adaptan a las necesidades de cada individuo.

Cada hombre o mujer debe tener la libertad de elegir el método anticonceptivo más adecuado a su situación, estado de salud, condiciones personales y frecuencia de relaciones sexuales con penetración.

Tanto para que las relaciones sexuales se realicen con seguridad contraceptiva, como para determinar si existe o no alguna contraindicación con el método por el que se haya optado, es conveniente buscar el consejo de un profesional sanitario, pues es muy importante saber bien cómo funciona y usarlo correctamente.

Métodos de barrera.

Su eficacia es media-alta. Protegen frente a infecciones de transmisión sexual. No requieren control sanitario.

Preservativo masculino.

Evita el embarazo y protege frente a la transmisión de ETS.

Se trata de una funda de látex u otro derivado plástico que se coloca sobre el pene erecto antes de la penetración, cubriéndolo totalmente de forma que impide que los espermatozoides pasen a la vagina.

Es un método muy sencillo y seguro si se utiliza de la forma correcta. En caso de alergia al látex, se puede optar por preservativos de poliuretano.

Viene lubricado y es de un sólo uso.

Preservativo femenino.

Es una funda de poliuretano o nitrilo, similar al masculino pero de mayor tamaño.

Tiene un aro flexible en el extremo cerrado que se coloca en la vagina recubriéndola por completo, y en el extremo abierto hay un aro de más tamaño que se coloca recubriendo los genitales externos.

Es el único método femenino que protege contra las ETS.

Es de un sólo uso y no debe usarse al mismo tiempo que el preservativo masculino. Es un poco más difícil de colocar que el preservativo masculino, y poco estético ya que sobresale.

No tiene efectos hormonales y puede usarse durante toda la etapa fértil de la mujer.

Diafragma.

Disco de látex o silicona que la mujer inserta en su vagina de forma que se adapta a la cúpula vaginal cubriendo el cérvix y obstruyendo el orificio externo. Hay diferentes medidas.

Antes de empezar a usar de forma habitual el diafragma, el ginecólogo determinará la medida para asegurar la correcta colocación. Después la usuaria lo inserta ella misma media hora antes de cada relación sexual.

Es conveniente combinar su uso con espermicidas para una protección adicional.

Tras el coito, la usuaria debe dejar el diafragma colocado durante al menos 6 horas para que el espermicida haga su función. Nunca más de 24 horas por riesgo de infecciones.

Durante estas horas en las que permanece puesto, se pueden tener más relaciones sin necesidad de extraer el dispositivo para poner más espermicida.

Su durabilidad depende del uso al que se someta y de los cambios en la mujer (partos, subida de peso) pero es aconsejable desecharlo al año y limpiarlo siempre con agua y jabón neutro, revisando cada vez que no haya daños en el material.

Métodos hormonales.

Su eficacia es alta-muy alta. No protegen de las infecciones de transmisión sexual. Requieren control sanitario.

Anticonceptivos orales.

De la llamada píldora anticonceptiva disponemos de diferentes opciones que varían según la dosis de hormona que contienen, su combinación y su modo de dosificación.

Lo que sí tienen todas en común es que se administran las tomas diariamente y a la misma hora durante 21 o 28 días. Es importante saber que no se deben prolongar los días sin toma de pastilla, ya que el efecto se vería significativamente disminuido.

Se trata de uno de los métodos contraceptivos más eficaces si se toma correctamente. Hay que respetar siempre las instrucciones de cada proveedor. Son muy útiles para regular el ciclo menstrual y disminuyen el volumen de sangrado y su duración.

Su uso es seguro desde la adolescencia hasta la menopausia y puede interrumpirse en cualquier momento recuperándose inmediatamente la fertilidad.

Sus efectos adversos suelen ser leves y generalmente desaparecen con la continuidad del tratamiento (molestias gastrointestinales, pequeños manchados intermenstruales, cefaleas).

El olvido de un comprimido, el uso simultáneo de ciertos medicamentos (antibióticos, antiepilépticos…) o la presencia de diarrea disminuyen la eficacia anticonceptiva, siendo recomendable el uso de un método de barrera durante el tiempo que se indique (generalmente, al menos una semana).

Píldora combinada monofásica.

Impiden la ovulación inhibiendo la secreción de FSH y LH por parte de la hipófisis. Hay varios tipos que varían en función de la dosis.

Están formadas por la combinación de un estrógeno, el etinilestradiol, más un gestágeno.

Todos los comprimidos tienen la misma composición y se toman diariamente y a la misma hora durante 21 o 28 días.

El inicio de la primera caja se hará tomando el primer comprimido el mismo día que comienza la menstruación.

Píldora combinada trifásica.

La composición de todos los comprimidos no es la misma, sino que encontramos la dosis de estrógeno y progestágeno en tres combinaciones diferentes, que se pueden identificar por el color de los comprimidos.

Es una fórmula que intenta asemejarse al ciclo natural de la mujer con sus correspondientes variaciones hormonales.

Así nos encontramos con que la dosis de etinilestradiol es similar en todos los comprimidos o aumenta levemente a mitad del ciclo, mientras que el gestágeno aumenta de forma progresiva.

En este caso, es muy importante que las tomas sean ordenadas, siguiendo la pauta impresa en el envase por cada fabricante.

La primera caja se inicia tomando el primer comprimido en el quinto día menstrual. Las siguientes cada día a la misma hora hasta los 21 comprimidos, haciendo una pausa de 7 días sin tomas antes de comenzar el siguiente envase.

Comprimidos de gestágeno o minipíldora.

Solamente contienen progesterona y modifican el moco cervical provocando cambios en el endometrio haciéndolo hostil a los espermatozoides e impidiendo su paso al útero.

En ocasiones, puede producirse ovulación porque la cantidad de hormona de esta píldora es menor que en las combinadas.

Anillo vaginal.

Se trata de un anillo de plástico transparente y flexible que se introduce en la vagina como si fuera un tampón.

Contiene dosis bajas de hormonas similares a las de la píldora combinada que se van liberando lentamente y se absorben a través de la mucosa vaginal, de modo que el mecanismo de actuación es también inhibiendo la ovulación y espesando el moco cervical.

Sus efectos secundarios son similares a los de la píldora o incluso menores, ya que las dosis de hormona son más bajas. Es de uso mensual.

Se deja colocado durante 3 semanas y se descansa 1, de modo que tiene la ventaja frente a la píldora de que se ven reducidas las incidencias por olvido de las tomas.

Parche cutáneo.

Pequeño parche adhesivo que se coloca en distintas partes del cuerpo.

Debe cambiarse una vez a la semana durante tres semanas consecutivas. Hay que evitar poner crema en la zona para que no se despegue y nunca colocarlo en las mamas.

En caso de que el parche se despegue habría que sustituirlo por uno nuevo, nunca reutilizarlo.

Las hormonas se absorben a través de la piel e inhiben la ovulación.

Anticonceptivo hormonal inyectable.

Hay dos tipos y ambos se administran de forma intramuscular, de forma que las hormonas se absorben a través del músculo. Las combinadas son mensuales y las de gestágeno, trimestrales.

En las mensuales, la fertilidad se recupera a los 3 meses, y en las trimestrales a los 3-6 meses. Deben ser administradas por personal sanitario en el brazo o las nalgas.

En caso de que transcurran más de ocho o nueve días desde el momento en que corresponde administrar la siguiente inyección, sería necesario usar un método de barrera durante catorce días.

Al ser inyectable, evita el paso por el hígado, por lo que tiene menos efectos secundarios que la píldora. Puede administrarse tras el parto y durante la lactancia.

Produce cambios de frecuencia, duración o cantidad de la regla. Está contraindicada en mujeres con cáncer de mama o genital, con hemorragias uterinas o con enfermedades vasculares.

Implante subdérmico.

Pequeñas varillas de plástico flexible que se insertan bajo la piel, generalmente en la parte superior del brazo, con anestesia local mediante una mínima incisión totalmente indolora.

Liberan constantemente progestágeno, que espesa el moco cervical, dificultando el avance de los espermatozoides.

Su efecto tiene una duración de unos 3 años. El médico lo puede retirar en pocos minutos en el caso de que se desee recuperar la fertilidad.

Está indicado en mujeres que no pueden o no desean utilizar estrógenos como método anticonceptivo.

Puede usarse durante la lactancia.

Mejores anticonceptivos

Dispositivo intrauterino.

Es un dispositivo de plástico, pequeño, flexible y en forma de T o más curvo (este último modelo denominado ‘ancora’). Se extrae cuando se desee.

Puede permanecer colocado de 2 a 5 años, según el modelo, sin perder su efecto anticonceptivo.

El DIU que incorpora hormonas regula el ciclo menstrual.

Tiene un tamaño aproximado de tres centímetros y existen dos tipos:

  • DIU de cobre: Es el más usado y está hecho de plástico envuelto en cobre. La elección de este material como recubrimiento del DIU se debe a que se ha comprobado que este metal es tóxico para el endometrio, de manera que lo altera con facilidad. También se fabrican recubiertos de plata o de oro.
  • DIU liberador de hormonas: Es de plástico y libera de manera constante pequeñas cantidades de gestágeno. Inhibe la ovulación y dificulta la anidación.

Bloqueo de trompas y vasectomía.

Son los métodos definitivos. Su eficacia es muy alta pero no protegen de las ITS.

Consisten en cerrar el lugar de paso de los óvulos (ligadura o bloqueo de trompas en la mujer) y de los espermatozoides (vasectomía en el hombre).

Anticoncepción de emergencia.

La píldora del día después o postcoital se utiliza para prevenir el riesgo de embarazo cuando, por circunstancias especiales, se ha mantenido un coito sin protección o ha fallado el método anticonceptivo habitual (rotura del preservativo, olvido de la píldora, etc.).

Su empleo debe ser ocasional y en ningún caso puede sustituir a un método anticonceptivo.

Evita el embarazo no deseado inhibiendo la ovulación y produciendo cambios en el endometrio que dificultan la implantación del óvulo.

No actúa cuando la implantación ya se ha producido, por lo que no se considera un método abortivo.

Existen dos tipos:

Hormonal.

Suele ser un único comprimido (aunque pueden ser dos) que contiene progestágeno (levonorgestrel) y no requiere receta médica para su dispensación.

Para que sea eficaz debe tomarse cuanto antes, lo mejor en las primeras 12 horas y nunca transcurridas más de 72 horas tras la relación de riesgo ya que su eficacia disminuye a medida que transcurre el tiempo.

Puede tomarse en cualquier momento del ciclo menstrual pero no es recomendable la utilización de más de un tratamiento en el mismo ciclo.

Si se vomita antes de pasadas dos horas desde su ingesta, debe volver a tomarse.

No hormonal.

Contiene acetato de ulipristal, un modulador de la acción de la progesterona. No necesita receta médica para su dispensación. Para que sea efectiva debe tomarse dentro de los cinco días siguientes a la relación sexual de riesgo.

Pueden producirse mareos, cefalea, náuseas, dolor abdominal, fatiga, sensación de tensión mamaria, diarrea y vómitos. Estas molestias suelen ser poco frecuentes y desaparecen en poco tiempo.

Lo normal es que se produzca la menstruación en la fecha esperada, aunque en ocasiones puede adelantarse o retrasarse algunos días. Si se retrasa más de siete días, se recomienda hacerse una prueba para descartar el embarazo.