🌱 Si piensas que la alfalfa sólo es para animales, te equivocas.

Para que sirve la alfalfa

La alfalfa se ha utilizado como planta medicinal durante al menos 4.000 años y sigue siendo popular hoy en día.

Ha sido una planta valiosa tanto en la medicina china como en la india durante milenios. ¿Qué la hace tan duradera?

Sigue leyendo para descubrir para qué sirve la alfalfa.

¿Qué es la alfalfa?

La alfalfa (Medicago Sativa) es la leguminosa más cultivada en el mundo. Se originó en Asia pero hoy en día Estados Unidos es el mayor productor. Su nombre está enraizado a una frase árabe que significa «padre de todos los alimentos» y su uso tradicional abarca miles de años [1].

La alfalfa se ha vuelto muy popular entre los consumidores conscientes de la salud en la actualidad. Difícilmente encontrarás una tienda de alimentos saludables sin brotes de alfalfa o alfalfa en polvo.

Pero es posible que te sorprenda escuchar que la mayoría de la alfalfa producida se destina a la industria alimentaria, que la utiliza como alimento para animales.

Normalmente no asociarías la alimentación animal con algo saludable. La mayoría de las personas se imaginan fórmulas horribles y semisintéticas cuando piensan en piensos industriales. Pero ese no es el caso de la alfalfa.

Antes de que llegara a las tiendas de alimentos y granjas occidentales, la alfalfa se usaba para una larga lista de enfermedades en el este.

Tradicionalmente, se consideraba un remedio para mejorar la memoria, la lactancia materna, los problemas renales y la artritis. Es una hierba valiosa en la medicina tradicional china  y en la medicina tradicional india.

100 gramos (3 tazas) de brotes de alfalfa crudos proporcionan [2]:

  • 23 calorías.
  • 4 gramos de proteína.
  • 0,7 gramos de grasa.
  • 2,1 gramos de carbohidratos.
  • 1,9 gramos de fibra.

Los brotes son aproximadamente un 93% de agua, lo que explica su bajo contenido calórico y de macronutrientes.

La alfalfa es una buena fuente de las siguientes vitaminas y minerales (por 100 gramos):

  • Vitamin K: 30% RDA (30,5 mcg).
  • Vitamina C : 9% RDA (8,2 mg).
  • Folato: 9% RDA (36 mcg).

La alfalfa también contiene trazas de calcio, magnesio, fósforo, potasio, hierro, zinc, cobre y manganeso.

Propiedades de la alfalfa.

Rica en antioxidantes y nutrientes.

Además de ser una gran fuente de vitamina K, la alfalfa también es rica en fitonutrientes. Los antioxidantes de la alfalfa más importantes son:

  • Flavonoides: Quercetina, miricetina, luteolina y apigenina.
  • Ácidos fenólicos: Ácido cumárico, ácido ferúlico, ácido salicílico y ácido cafeico.
  • Fitoestrógenos: Cumestrol, formononetina y daidzeína.

La importancia de los antioxidantes para la salud difícilmente puede ser exagerada. La inflamación sistémica y el estrés oxidativo están implicados en prácticamente todas las enfermedades crónicas.

Los polifenoles de la alfalfa y otros alimentos pueden ayudar a contrarrestar la inflamación y el daño de los radicales libres [345].

En estudios de laboratorio y en animales, la alfalfa redujo los marcadores de estrés oxidativo. Redujo la producción de radicales libres, limitó el daño al ADN y aumentó la cantidad de antioxidante glutatión. También protegió al hígado del daño [67].

El extracto de alfalfa ha mostrado efectos protectores del cerebro en ratas. El extracto limitó la muerte de las células cerebrales debido a la falta de oxígeno (hipoxia). También aumentó los antioxidantes dentro de las células, incluyendo el glutatión y la superóxido dismutasa [8].

En resumen, la alfalfa es una gran fuente de antioxidantes para personas relativamente saludables que enfrentan un alto estrés oxidativo .

Reduce el colesterol.

En un ensayo piloto, las semillas de alfalfa redujeron los niveles de colesterol total en la sangre. Las semillas de alfalfa también redujeron la absorción del colesterol de los alimentos y aumentaron la eliminación de ácidos biliares con las heces.

Es difícil sacar conclusiones de este estudio ya que fue realizado hace más de 3 décadas, con solo 3 voluntarios y duró 3 semanas [9].

En otro ensayo clínico con 15 personas con niveles altos de grasa en la sangre, las semillas de alfalfa redujeron tanto el colesterol total como el colesterol  LDL.

Las semillas también redujeron la apolipoproteína B, un marcador de la enfermedad cardíaca. La dosis utilizada fue de 40 g de semillas de alfalfa 3 veces al día durante 8 semanas [10].

Dos estudios con ratas confirmaron que la alfalfa reduce la absorción del colesterol de los alimentos. Sin embargo, al eliminar los compuestos llamados saponinas, la absorción del colesterol volvió a la normalidad. Por lo tanto, las saponinas son probablemente responsables de su efecto reductor del colesterol [1112].

Las saponinas de la alfalfa también redujeron la absorción del colesterol en monos. Redujeron los niveles de colesterol total en la sangre y aumentaron la proporción del colesterol bueno (HDL) con respecto al colesterol malo (LDL) [13].

Por ello, las semillas de alfalfa pueden ayudar a las personas con colesterol alto pero no lo harían los brotes.

Controla la diabetes.

La alfalfa se considera tradicionalmente una planta antidiabética, y hay algunas investigaciones que lo respaldan.

En ratas diabéticas, el extracto de alfalfa redujo significativamente la glucosa en la sangre. También disminuyó el colesterol LDL y los triglicéridos. El extracto también contrarrestó el daño hepático y redujo las enzimas hepáticas ALT y AST [14].

En un estudio con ratones, agregar alfalfa a su dieta disminuyó el nivel de azúcar en la sangre. El extracto elevó la liberación de insulina.

Curiosamente, también aumentó el almacenamiento de glucosa, imitando un poco la acción de la insulina. Esto podría ser útil para algunos diabéticos tipo 1 y para aquellos con diabetes tipo 2 avanzada [15].

La alfalfa puede ser un buen remedio para bajar el azúcar en la sangre y aumentar los efectos de la insulina pero se necesita investigación clínica adicional.

Reduce la inflamación.

Existe un lipopolisacárido que actúa como una toxina producido por bacterias gramnegativas (como E. coli) que causa inflamación. En personas con fugas intestinales, esta toxina puede penetrar en el torrente sanguíneo.

Tanto en tubos de ensayo como en ratones, los extractos de alfalfa redujeron la inflamación inducida por el lipopolisacárido. Redujeron varios marcadores de inflamación (incluidos NF-kB , IL-1 , IL-6 y TNF-alfa ) [1617].

Un compuesto que pertenece a la familia de las isoflavonas llamado biochanina puede presentar efecto antiinflamatorio. En tres estudios celulares, la biochanina inhibió la NF-kB y otras vías inflamatorias [181920].

El lipopolisacárido contribuye a la artritis autoinmune. Como se mencionó, el lipopolisacárido puede migrar desde el intestino hacia la sangre. Allí prepara al cuerpo para una respuesta inflamatoria autoinmune, que puede hacer que los síntomas leves se conviertan en una enfermedad en toda regla.

Debido a que la alfalfa reduce la inflamación del lipopolisacárido, puede ser útil para el intestino permeable y la artritis. Sin embargo, faltan ensayos clínicos para confirmarlo [21].

Puede mejorar los síntomas de la menopausia.

En un ensayo clínico, una combinación de alfalfa y salvia redujo los sofocos y la sudoración nocturna en 30 mujeres menopáusicas [22].

El efecto positivo sobre los síntomas de la menopausia se suele atribuir a los fitoestrógenos. Hay 3 tipos principales de fitoestrógenos:

  1. Isoflavonas (Por ejemplo, genisteína, daidzeína, formononetina)
  2. Coumestanos (Coumestrol).
  3. Lignanos.

La alfalfa es una fuente rica de coumestanos. También contiene isoflavonas. Según numerosos estudios epidemiológicos, los fitoestrógenos mejoran los síntomas de la menopausia al imitar los efectos del estrógeno [23].

Un estudio de laboratorio demostró los efectos estrogénicos de la alfalfa y su capacidad para dirigirse a los receptores del estrógeno [24].

Protege el corazón.

El colesterol alto puede hacer que las arterias se endurezcan y se obstruyan. Como ya se ha dicho, la alfalfa puede disminuir los niveles de colesterol.

Algunos estudios en animales han confirmado que la alfalfa previene las arterias obstruidas, incluso cuando se trata de animales que ingieren mucho colesterol [25].

Además, los flavonoides de la alfalfa pueden proteger el corazón al:

  • Reducir el colesterol y la presión arterial.
  • Mejorar la flexibilidad de los vasos sanguíneos.
  • Contrarrestar la inflamación sistémica y el estrés oxidativo.

Una revisión concluyó que por cada 100 mg de flavonoides que consumimos, el riesgo de accidente cerebrovascular disminuye en un 9% [26].

Para que sirve la alfalfa

Efectos secundarios de la alfalfa.

La alfalfa es generalmente reconocida como segura por la FDA. Pero es posible que debas evitarla en ciertos casos.

Embarazo y lactancia.

La alfalfa no es segura durante el embarazo ya que puede estimular el útero.

Como no sabemos qué subproductos de la alfalfa se transmiten al bebé a través de la leche materna, las mujeres que amamantan también deben evitarlo [27].

Trastornos autoinmunes.

La alfalfa es un estimulante inmunológico y debe evitarse si sufres un trastorno autoinmune o un historial familiar de trastornos autoinmunes.

También se ha indicado que la alfalfa provoca lupus en algunos casos raros. Se sospecha que el aminoácido l-canavanina es el desencadenante, ya que es tóxico para los animales.

La L-canavanina está presente principalmente en las semillas de alfalfa [28].

Contaminación bacteriana.

Las semillas de alfalfa a veces están contaminadas con bacterias. Ha habido varios casos de personas que enfermaron después de comer brotes de alfalfa crudos.

Por esta razón, cualquier persona con un sistema inmunitario más débil debe evitarlos, incluidos los niños, los ancianos y las personas que toman medicamentos inmunosupresores [29].

Sensibilidad a la luz solar.

En ciertos casos, los animales desarrollaron sensibilidad a la luz solar después de ser alimentados con alfalfa. Se sabe que los compuestos llamados cumarinas, que se encuentran en la alfalfa, lo causan [30].

No sabemos si la alfalfa contiene suficiente cantidad de cumarinas para causar sensibilidad a la luz solar en los seres humanos pero es algo a tener en cuenta si estás tomando suplementos de alfalfa.

Plaguicidas.

Al igual que con todos los cultivos no orgánicos, los niveles de pesticidas en la alfalfa son preocupantes.

Los agricultores cada vez están usando más glifosato. Esto se debe a la introducción de semillas genéticamente modificadas y tolerantes a los herbicidas. Busca alfalfa orgánica si deseas evitar estos pesticidas [31].

Lectinas.

La alfalfa es una leguminosa y contiene lectinas, que se concentran principalmente en las semillas.

Normalmente, germinar semillas ayuda a descomponer las lectinas. Pero en el caso de la alfalfa, la alfalfa germinada parece que aumenta el contenido de lectinas.

La alfalfa también contiene otros antinutrientes. Si sufres sensibilidad a los alimentos y/o problemas autoinmunes, es mejor que evites la alfalfa [32].

Interacciones con medicamentos.

La alfalfa puede interactuar con ciertos medicamentos. Estos incluyen [33]:

  • Warfarina. La alfalfa contiene altas cantidades de vitamina K, que ayuda en la coagulación de la sangre. Las personas que toman anticoagulantes deben evitarlo.
  • Píldoras anticonceptivas y estrógenos. La alfalfa contiene fitoestrógenos que pueden interferir con el estrógeno de estos medicamentos.
  • Sensibilidad a la luz solar. La alfalfa puede aumentar la sensibilidad a la luz solar. Ten cuidado si tomas algún medicamento que aumente la sensibilidad a la luz solar.
  • Inmunosupresores. La alfalfa estimula el sistema inmunológico. Evítalo si estás tomando medicamentos para suprimir tu sistema inmunológico.

Dosis de alfalfa recomendadas.

La dosificación precisa no se puede establecer debido al número limitado de estudios en humanos. Para reducir el colesterol, se utilizó una dosis de 120 g/día de semillas de alfalfa tratadas térmicamente, divididas en 3 dosis durante el día.

La British Herbal Medical Association recomienda las siguientes dosis:

  • Partes aéreas secas (es decir, hojas/hierba entera): 5-10 g, 3 veces al día.
  • Infusión: 5-10 g, 3 veces al día.
  • Extractos líquidos: 5-10 g, 3 veces al día.
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Compártelo con tus amigos!!